Esteban Szmulewicz: "A los políticos que actúan como llaneros solitarios, hay que responderles con política de calidad y más democracia"

Por Paulina Hidalgo, Prensa Proyectamérica

¿Qué elementos o circunstancias te llevaron a interesarte en la política?

Mi familia tiene nexos con la política. Mi abuelo Efraín, inmigrante polaco que llegó en la década del 20, se inició en la Democracia Cristiana y llegó a tener cargos en la dirigencia comunal de Ñuñoa y en la regional. Además, mi abuelo materno, de Quillota, tuvo participación activa en la política pero desde la otra trinchera. Él siempre estuvo ligado al Partido Conservador y fue regidor en una época anterior al gobierno militar. En mi familia no hay nadie que haya tenido grandes cargos, sino más bien una participación ligada a las bases.
Mi padre es militante del PDC, además de ser profesor en la Universidad Austral; y mi madre ha sido simpatizante de la Concertación hasta ahora, que se ha vuelto un poco más crítica revelando un alma de izquierda, rebelde frente a la tradición familiar.

Con estos antecedentes, está claro que la política ha estado presente durante toda mi vida. En mi casa siempre se habla de política. Además, siempre he leído y me he preocupado de aprender por mi cuenta. Así, en una suerte de proceso de desarrollo y aproximación a la política, he confirmado que tengo un bichito político más fuerte que mis antecesores. Integré el centro de alumnos de mi colegio, el Instituto Salesiano de Valdivia, llegando a ser vicepresidente en 2000.

¿Cómo inicias tu aproximación a la DC?
En la Universidad me dedique los dos primeros años de lleno a los estudios porque me apasionaron especialmente el derecho político y el constitucional. Sin embargo, en tercero resurgió la pasión política y con algunos amigos formamos un grupo que, a fines de 2003, se constituyó en la Democracia Cristiana Universitaria (DCU). Funcionamos bajo los principios humanistas cristianos, pero no en la militancia formal, sino que con una vocación y temática más gremial, es decir, ligada a la universidad y sus problemas (el crédito universitario, la excelencia académica, etc.). En 2005, participé en la directiva de mi carrera. Al año siguiente, dentro de la DCU tuve participación en el lanzamiento de una lista que abarcó a un frente más amplio con gente con nexos con la DC e incluso con partidos de derecha y se obtuvieron dos cargos en la Federación de Estudiantes de la Universidad Austral.
Creo que la política universitaria tiene que ligarse más con temas contingentes y específicos de los estudiantes, que con la política nacional con mayúscula. Durante un dialogo que tuvimos con el ex ministro Yerko Ljubetic dentro de las actividades del PROYECTAJÓVENES, él señalaba que las organizaciones sociales poseen sus propias articulaciones de conceptos e intereses y que muchas veces no obedecen a definiciones de partidos políticos. Entonces, ante la pregunta de si debería haber una vinculación entre partidos políticos y organizaciones sindicales o estudiantiles, Ljubetic planteaba que no, porque cada instancia posee lógicas internas propias.

¿Cuál es tu visión de los partidos?
Mala. Creo que hoy los partidos están con una bajísima sintonía con los intereses de los ciudadanos en general. Hay unos que están peor que otros, pero no veo a ninguno sintonizando con las demandas e intereses y las preocupaciones de los chilenos. No quiero sonar demagogo, populista o con ese típico discurso que habla mal de la política y los partidos, pero lo que cuestiono es el enclaustramiento de los partidos en sí mismos. Predomina la preocupación por beneficiar al partido y sus intereses, y eso ha perjudicado la actividad política.
Es indudable que el ejercicio del poder por cuatro periodos presidenciales ha desgastado a la Concertación. A nivel de grandes próceres, por así decirlo, existe aún una chispa ligada a ideales y utopías, que también permanece viva a nivel de bases. Hay en toda esa gente un interés legítimo por transformar la realidad. Me refiero a una visión progresista de la política que, al menos a mí, me motiva e interesa desarrollar.
El desgaste está a nivel medio, donde se da una suerte de acomodamiento, y esto lo digo con bastante cuidado. Hay un acomodamiento de la Concertación al poder que lleva a las personas a interesarse demasiado por mantenerse en los cargos públicos o que tienen relación con éstos. Eso nos lleva a un statu quo muy cómodo, que, de alguna manera, nos ha vuelto conservadores; o sea, no estamos funcionando como una fuerza transformadora de la realidad y eso, junto a los escándalos de corrupción, ha perjudicado a la coalición gobernante, más allá de que sólo algunos sean reales y otros provengan de la explotación mediática de la oposición.
Por otro lado, esta misma oposición hace mucho rato que está en franca decadencia. Con excepción de un núcleo duro de la UDI, que se liga a algunas zonas populares y determinados sectores altos con una ideología conservadora, el voto de ese partido es muy variable y se explica mucho a partir de personalismos y liderazgos individuales fuertes.

¿Que opinas del fenómeno de los personalismos, tan comentado este año y que se ha vinculado con el desgaste de la política?
Primero, están el contexto en el que nos situamos y en el que quisiéramos situarnos, es decir, el plano del ser y el del deber ser. Si comparamos uno y otro, sobre todo a la luz de inconformismo y de los ideales que deben marcar a los jóvenes, claro que podríamos estar mucho mejor. Si uno observa la política europea, ve que los partidos obedecen a lógicas más cohesionadas, ordenadas y coherentes que a personalismos, con algunas excepciones que confirman la regla. Frente a eso obviamente no estamos donde quisiéramos estar.
Pero hay otro plano que nos lleva a compararnos con los vecinos y allí nosotros exhibimos una significativa calidad en nuestras instituciones políticas. Hay un informe del Banco Mundial de 2005 que compara la calidad de las instituciones en más de 100 países a partir de varios factores. En esa medición, Chile se ubica junto a los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). El país con la mejor evaluación de calidad institucional es Finlandia pero, en el promedio de la OCDE, Chile lleva ventaja a los demás países de Latinoamérica (muy lejos le sigue Argentina). La situación seguramente ha experimentado variaciones pero está claro que tenemos una calidad de la política que explica justamente los niveles de crecimiento y desarrollo económico que hemos alcanzado en las últimas décadas.

Tu balance de la política, entonces, es positivo
Si, creo el balance es más positivo que negativo. Además, yo soy un demócrata convencido, y por eso creo que, para asegurar la calidad de la política, en vez de las vías sólo institucionales o basadas en caudillismos, hay que profundizar la democracia.
A los políticos que actúan como llaneros solitarios, hay que responderles con política de calidad y más democracia. Me refiero a replicar con ideas, propuestas e ideología. Si uno se detiene a mirar las disputas ideológicas, éstas corresponden a temas totalmente actuales, sólo que se manifiestan en otros planos. Ya no vemos la disputa entre comunismo y capitalismo, pero hay otras pugnas, por ejemplo, entre una mayor o menor intervención del Estado.

¿Qué opinas de la falta de interés de los jóvenes por la política?
Me parece muy preocupante porque implica que no se produce un fenómeno de oxigenación de ideas. Y los jóvenes están históricamente llamados a ser un motor de renovación de ideas dentro de toda organización humana.
En Chile yo creo que hay poca fe en los jóvenes. No obstante, tengo confianza en la gente que conozco e incluso en la que no conozco y que hace política. Si les damos una oportunidad genuina a los jóvenes de participar como lo ha hecho la Presidenta Bachelet con muchos, ellos sabrán aprovecharla. Por ejemplo, acá en Valdivia, dentro del proceso de creación de una nueva región de Los Ríos, una de las ideas que ha guiado al intendente, Iván Flores, es el convencimiento de que la gente nueva debe tener la oportunidad de probarse en diversos cargos dentro del servicio público. Se trata concretamente de gente de menos de 35 años venida de las universidades y también del mundo privado y que hasta el momento se ha desempeñado muy bien en cargos como seremis y direcciones regionales. Esa es una señal, junto a muchas otras que ha dado la Mandataria, de una esperanza real de renovación de la política.

¿Y qué opinas de la falta de confianza de los partidos en los jóvenes?
De todas maneras existe. Siempre hay un genuino temor de que alguien con menos experiencia pueda meter la pata; por otra parte, hay una clase política que ciertamente está apernada al poder.
Además hay que señalar que el estatuto administrativo de los funcionarios públicos no permite demasiada flexibilidad en el empleo, porque es muy difícil despedir a alguien. Entonces, mecanismos como la concursabilidad de cargos de diversos niveles es muy buena pues posibilita que más jóvenes se integren a estas tareas para las cuales están capacitados.
Los jóvenes estamos estudiando mucho más, haciendo postgrados y preocupando de recibir una formación integral y de calidad, por lo que estamos más capacitados, y eso es bueno para nuestro país.
Existe, en todo caso, un fenómeno que es más difícil de analizar. Y es que más allá de la necesaria participación juvenil en cargos públicos, dentro de los partidos hay poca participación de la nueva generación y eso probablemente, tenga que ver con lo que hablábamos al principio de que los partidos no tienen temas ni actividades que convoquen a los jóvenes. Así, el ejercicio de la vida partidaria es visto como monótono y burocrático. Pero como contrapartida, cuando se habla de cultura, identidad social o solidaridad, los jóvenes si se sienten convocados.

Entonces ¿dónde están las instancias de participación real de la gente joven?
Cuando hablo de esas inquietudes culturales y sociales, las veo más bien como mecanismo que la política puede y debe aprovechar como instrumentos de convocatoria. La política debe seguir centrada en los intereses y problemas colectivos genuinos. Un partido no se puede juntar sólo para hacer actividad social, tocatas o exposiciones, sino que debe usar estas instancias para aproximarse a los jóvenes.
Es más fácil entablar una conversación con un joven en instancias como las mencionadas. Ahora, hay un ámbito donde la política está muy presente que es la universidad, más allá de que los niveles de votación en las elecciones puedan variar.
Los partidos tienen que volver a aproximarse a los jóvenes, buscarlos no sólo en las universidades, sino que también en los colegios y otras instancias de organización para ver en primer lugar, qué están pensando.
Hay una gran tarea pendiente en cuanto a la entrega de herramientas de formación para dirigentes y gente interesada en lo social. Hablo de una necesidad de multiplicar el PROYECTAJÓVENES por mil en todas las ciudades de Chile. Pero también existen otras formulas que vale la pena destacar: En la DC existen las llamadas comunidades de formación, que fueron relanzadas hace cinco años gracias a un grupo de amigos de Derecho de la Universidad de Chile que se interesaron simplemente por conversar sobre humanismo cristiano, más allá de la contingencia o los conflictos que hubiera con tal o cual senador. Esto, que empezó de una manera muy sencilla, se ha ido ampliando hasta este año, en que tuvimos un encuentro en Concepción con una convocatoria notable y ponencias muy interesantes. En Valdivia partió en 2005 y somos 15 jóvenes, en Santiago hay comunidades en prácticamente todas las universidades. No estamos hablando de un tema tan masivo, pero estos grupos de formación junto a instancias como el PROYECTAJÓVENES, pueden atraer a los jóvenes políticos mucho más que los esquemas tradicionales de formación. Hay una cuestión más con las formas que con los contenidos. Lo que aleja la gente de mi edad de la política son las formas y formulas que no conectan con sus miradas.

A partir de la formación recibida en PROYECTAJÓVENES, ¿qué tipo de liderazgo te interesa articular?
Creo que la política de hoy demanda liderazgos que posean un fuerte contenido ideológico y doctrinal, pero que también sean capaces de aterrizar estos elementos en la práctica. Los líderes antiguos, que se dedicaban a hacer discursos y mucha vida partidaria, manteniéndose de alguna manera en las nubes, ya no interpretan la realidad del país y el mundo. Es fundamental aterrizar las grandes ideas y proyectos a la realidad. Yo aspiro a ser un líder que, manteniendo una coherencia ideológica fuerte, con principios humanistas cristianos, sea capaz de traducir esos principios en políticas y programas concretos en el campo público.
Siento que la consecuencia entre valores y práctica es un elemento esencial de la política y que la ciudadanía tiende a premiar.

¿Hacia dónde orientas tu visión de la política?
Siento que puedo aportar participando desde el plano de las ideas a través de asesorías. Los políticos no trabajan solos, forman equipos, tienen asesores capaces de generar políticas específicas que, en definitiva, encarnan un tipo de liderazgo.
Perfectamente estaría dispuesto a entregar mi tiempo y mi capacidad para que algún liderazgo concreto y que considero valioso pudiera tener más fuerza y generar nuevas ideas. Tampoco descarto participar en formas más activa y en primera línea en la política, pero siempre en la medida que se pueda dar una política más constructiva y menos destructiva.

¿Qué opinas del establecimiento de una comunidad de líderes juveniles en torno al PROYECTAJÓVENES?
La idea de establecer una comunidad y que nosotros estamos tratando de materializar, surge a partir de la motivación que recibimos, como alumnos del PROYECTAJÓVENES, de todos los dirigentes que nos dieron charlas sobre la trayectoria de la Concertación y el devenir de la coalición. Pero sobre todo, este germen de comunidad se cimentó gracias al trabajo de los profesores, Mario Urquiola y Sergio Palma, que nos acompañaron de manera constante y nos guiaron para aprender a construir comunidad, crear equipos de trabajo y un grupo humano que tenga lazos más allá de lo político.
Lo que nos atrajo a Proyectamerica fue la simpatía por el proyecto de la Concertación. Un ideario que, tal como nos comentó el ex subsecretario Jorge Navarrete en su charla, hoy nos plantea el desafío de cómo traducir el éxito que hemos tenido en crecimiento económico en desarrollo humano.
Lo que nos falta es avanzar más en concretar el lema de crecimiento con equidad. Hemos crecido y avanzado mucho como país, pero no hemos sido lo suficientemente fuertes en potenciar la igualdad entre la gente. De ahí que el grupo que se armó en torno al PROYECTAJÓVENES deba hacerse cargo ahora de ese desafío de construir espacios de articulación de ideas en torno a temas como este de la equidad. Todo esto teniendo en cuenta que en el grupo de alumnos tenemos diferencias ideológicas, metodológicas y personales que nos enriquecen. Por ejemplo, yo tengo una mirada que, de seguro, se diferencia mucho de la que tienen mis compañeros de la capital, pues tengo claro que la diferencia de ingresos y realidades entre Santiago y las regiones es muy grande.
Estos temas y problemáticas deben articularnos como grupo humano para producir y transmitir también una motivación, entusiasmo y pasión por la Concertación a otras generaciones de jóvenes políticos que puedan venir.

Javiera Arce: "La política debe ser para servir, no para servirse de ella"

Por Paulina Hidalgo, Prensa Proyectamérica

Libertaria. Este el término con el que Javiera Arce (22 años, estudiante de cuarto año de Administración Pública con mención en Ciencias Políticas) se define sin titubear. Con la misma convicción, desgrana su particular recorrido político, su búsqueda y sus intereses. Se encarga de destacar su reciente trabajo como jefa de campaña de la Lista B, “Rescata tu FECH, Nueva Mayoría, Nueva Federación”, una alianza electoral de la Juventud Socialista y las Juventudes Comunistas que recientemente compitió por la conducción de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), obteniendo el segundo lugar, con el 21% de los votos, tras la lista "Izquierda en Movimiento".

-¿Cuál es el origen de tu militancia política socialista?
-Mi tema con la militancia se dio más bien como una evolución. Estudie en el Liceo Nº 1 y aunque que salí en 2002, viví el germen de protestas y movilizaciones que luego desencadenaron “la revolución pingüina”. Fui presidenta de curso durante dos años e iba a ser candidata a la presidencia del centro de alumnos, pero mi mamá me impidió seguir porque en esa época tenía más control sobre mis actos. En ese tiempo me juntaba con niñas comunistas y pese a que no estaba de acuerdo con todo lo que hablaban, participaba en la base del liceo; cuando salí de cuarto, decidí integrarme a un partido formalmente y vi que el PC definitivamente no era lo mío. Entonces, comencé a observar un poco el panorama y opté por ingresar al PS en 2003. ¿Cómo? Simplemente llegué a la sede del partido y pregunté, conocí gente, empecé a trabajar e inicie la militancia, sin haber desarrollado ninguna etapa de preparación ni estudio. De hecho creo que soy una de las pocas autodidactas. Tenía algún conocimiento de marxismo y lo demás lo enfrente a partir de refutar lo que me plateaban.

-¿Qué circunstancias te llevaron a interesarte en la política?
-Mi meta siempre ha sido ser una suerte de agente de cambio en la sociedad. Por eso, aportar desde la marginalidad no era para mí muy atrayente porque no daría frutos en el futuro. Me interesa trabajar con el cuento del poder, pero no desde fuera sino desde dentro y no cómo un fin en sí mismo. El tema es conseguir que el poder permita articular cambios.


-¿Qué opina hoy tu familia de tu trabajo político?
-Ellos se toman muy bien el tema político, en todo caso mi papá me celebra mucho más que mi mamá, cuya primera reacción fue de rechazo, de decir que estaba corriendo riesgos y que me podían hasta matar. Pero con el tiempo se acostumbró y hasta se pone contenta porque me ha tocado viajar en representación del partido en varias instancias.

Mis papás son bastante cautos en su mirada de la política, pues se definen como simpatizantes democratacristiano. Siento que ellos, de alguna forma, han moderado mi pensamiento. Así, a medida que pasa el tiempo, he ido estableciendo un cable a tierra con respecto a mis ideas y postulados.


-¿Cuál es tu visión de los partidos y de la política tradicional?
-Creo que la política está agotada y viciada. Viéndola desde dentro del partido puedo decir que las estructuras no se están adecuado a lo que opina la sociedad. Creo que los jóvenes militantes también estamos adquiriendo los mecanismos viciados de la gente más vieja.
Me refiero a las personas que ven la política como un elemento del que servirse y no servir al resto, ese es un vicio que me ha tocado ver en la gran mayoría de las personas que hacen política y me parece que la gente también percibe eso. De hecho, esto también se confirma con fenómenos como la deslegitimación del Estado como una institución que no se hace cargo de las demandas ciudadanas y sigue sin percibir hechos concretos como las diversas protestas que se sucedieron el año pasado o el auge que adquirieron este año los temas ligados a los sindicatos, por mencionar sólo un foco. La gente no siente ya la necesidad de agruparse. Nosotros mismos, los militantes de los partidos, tampoco hemos sido capaces de leer estas señales de la sociedad.

Frente a este oscuro diagnóstico, Javiera toma distancia para recalcar que “el día en que ya no me interese el bien público o ayudar a cambiar la sociedad y vea la política como un fin para avanzar en metas personales, ese día me voy a salir”.

-¿Qué opinas de instancias de poder como el Congreso Nacional?
-Primero hay que observar el presidencialismo que marca al sistema político chileno, donde tenemos un rey o, en este caso, una reina que tiene un periodo de cuatro años y que ha escogido a su corte y a sus bufones. En este marco, y pese a que no soy jurista, tengo la idea de que la formulación de nuestra Constitución no ha hecho más que fortalecer este régimen presidencialista, y esto, a su vez, ha terminado por deslegitimar al Congreso, que no tiene un verdadero carácter resolutivo y sus políticas no son vinculantes con las decisiones del Ejecutivo. Es un tema súper complejo y si no se le pone freno, nos va llevar a presenciar el aumento de fenómenos como el de los diputados díscolos. Se necesita más equilibrio y definitivamente sacarle algunas atribuciones al Presidente. Los otros poderes necesitan respirar.

Con respecto al sistema binominal que condiciona las elecciones parlamentarias, me parece primordial cambiarlo porque su existencia favorece un statu quo que plantea una situación ilógica e inviable. Es fundamental que profundicemos nuestra democracia; por ejemplo en España todas las fuerzas tienen representación, no como aquí que tenemos un partido comunista envejecido y partidos como los regionales que nos son tomados en cuenta para nada.

-Llama la atención que haya pocos jóvenes diputados o concejales, ¿qué piensas de esto?
-Es totalmente cierto y tiene que ver con los mecanismos de elección de candidatos. Se hace un llamado desde el comité central al que asisten los representantes de las regiones y sectores, entonces se elige por cuoteo y de manera centralista a los candidatos ya sea para la plantilla municipal o parlamentaria. Eso no es justo, porque deja fuera la opinión de muchas instancias. El problema se de tanto en el PS, como en la DC o el PPD.
Los líderes de los partidos están tan ensimismados en mantener el poder que son incapaces de darse cuenta que hay otros ejes articuladores con agentes que tratan de vincularse con la sociedad y trabajan en terreno. Esas personas merecen más espacio, pero siguen sin cargos debido al centralismo.

-Entonces, ¿donde están las instancias de participación política real para la gente joven?
-A nivel de las juventudes jugamos a hacer política. La idea es que nos entretengamos y crezcamos para pasar a una siguiente etapa en la que sí se nos permita hacer política de verdad, así de simple. Pese a que nuestras decisiones pueden tener cierto carácter vinculante dependiendo del ámbito de acción en el que nos movamos, creo que es en las universidades donde hay una participación más real. Aunque debo decir también que es súper complicado el trabajo porque los cabros, como conjunto, no están pescando y eso se debe a que los que estamos en política, no hablamos el mismo idioma que ellos.
En la U. de Chile somos 25 mil alumnos y en las elecciones de la FECH votan con suerte ocho mil. De inmediato uno se pregunta, ¿qué legitimidad tiene todo lo que hacemos?, ¿dónde podemos abrir espacios de participación?

Siento que la participación juvenil se ha centrado en otros ámbitos. Tal como señala Pier Paolo Donati estos espacios se ligan con el llamado “privado-social”. Ahí están por ejemplo el voluntariado, las juntas de vecinos o asociaciones ciudadanas que se han ido formando con el tiempo. A esas instancias es juntamente donde nosotros tenemos que apuntar como estructuras políticas y hacernos cargo y no que estas instancias nos sobrepasen a nosotros; un fenómeno que, en todo caso, no es malo porque da cuenta de un proceso de maduración de una sociedad como la nuestra, que viene de una dictadura y que ha tenido que rearticular nuevamente sus redes sociales.

Lo que hay que hacer es adaptarse a estas nuevas formulas de participación. Así por ejemplo uno de los votos políticos que surgió del Congreso Juvenil del PS del 2005, apuntó a crear un centro cultural en cada uno de los comunales, paralelo a la representación de ese nivel. Eso permite hacerse cargo efectivamente de otras demandas que tenga la comunidad juvenil y poder vincularlas después con el tema político.

Y otro ejemplo: en la Universidad nosotros tenemos, aparte del comunal de la juventud del partido, un grupo de voluntariado que se llama Cap Social, que nació gracias al Fondo de Desarrollo Institucional (FDI) que nos permitió ir a hacer trabajos de voluntariado a Molina en la VII región. La organización se ha fortalecido y ha funcionado tan bien que ahora participa gente de todo el arco político desde la extrema izquierda a la derecha. Además, esta estructura nos ha permitido generar una red de voluntarios muy diversa, que se une a partir de su preocupación por ayudar a los demás, y al mismo tiempo se ha hecho cargo del ámbito “privado-social” que te mencionaba. De hecho, algunos de los candidatos que nuestra lista postuló para consejeros de la FECH provienen del germen del Cap Social.

-A partir de la formación que estas recibiendo en PROYECTAJÓVENES, ¿qué tipo de liderazgo te interesa articular?, ¿cuáles son los temas, necesidades o sueños que te mueven?
-Siento que estoy en una búsqueda constante que seguramente se liga con mi fascinación por la filosofía. Creo que me interesa, como decía, tratar de articular cambios, pero tengo también otras dicotomías en la cabeza. De un lado, me gusta la política partidista, pero por otro me cansa un poco y ahí surge mi interés por la academia, es decir, investigar, enseñar y escribir.

Se que tengo aptitudes para liderar cosas y para generar equipos de trabajo -por algo soy la vicepresidenta del comunal socialista de la Chile-, aún así, creo que estoy en una búsqueda constante y por eso me metí al PROYECTAJÓVENES. Espero tener herramientas para seguir ejerciendo de alguna forma la política con la herencia de la vieja escuela que nos ha entregado este curso a través de sus charlas. Esa es la contradicción en la que me muevo todo el tiempo.

Por otro lado, me encantaría irme a estudiar fuera un rato y descansar. Durante los últimos cuatro años he estado trabajando fuerte en política, haciendo campaña, pintando lienzos, pegando afiches y en cargos dirigenciales dentro de la universidad y del partido, entonces ya estoy un poco saturada del tema. Por lo demás, creo que de repente hace bien desvincularse un poco, respirar y después volver para trabajar en un escenario diferente.


-¿Cuál es tu opinión frente a los debates nacionales del momento?
-Mi sensación es que a la opinión pública no la vemos por ninguna parte pero existe. La “Agenda-Setting” asimismo nos muestra la manipulación de los medios de comunicación que se encargan de perfilar cierto tipo de debates. Los medios saben instalar temas que son manipulados en su gran mayoría. Por ejemplo, cuando comentamos que un personaje X bajó en las encuestas, yo pregunto qué son las encuestas sino una suma agregada de determinados intereses.

Resulta impresionante ver lo manipulado que está el tema de la opinión pública y ahí los medios de comunicación son los que conducen todo. Los mismos periodistas, dependiendo de a qué medio pertenezcan, orientan las noticias desenfocándolas totalmente en algunos casos.

Si tu me preguntas por qué ha crecido el miedo entre la gente en Santiago, está claro que han influido mucho los medios que dedican, por ejemplo, los primeros 15 minutos de los noticieros a la delincuencia. Pero ¿está tan mal Chile si lo comparamos con México o Colombia? Todo eso me hace adoptar una actitud de desconfianza frente a los medios y sus debates.

En este mismo contexto, la dirigenta, no tiene pelos en la lengua para apuntar que “la política ha pasado a un segundo plano y que ya no existe como un tema serio” No obstante, añade que “por esto mismo me llamó mucho la atención el revuelo que causó hace unas semanas el Congreso ideológico de la DC porque allí si hubo un debate público. Mis amigos de la universidad que militan en ese partido discutían y se dividían entre los que sí querían lucro en la educación y quienes lo rechazaban, o quienes decían que la agenda valórica era demasiado pacata”.

ProyectaJóvenes, "El renacer del proyecto concertacionista"

I.- Antecedentes

La Primera Generación de Proyecta Jóvenes manifiesta su agradecimiento. Durante dos meses de nuestras vidas, hemos tenido la oportunidad de interactuar con algunos de los servidores públicos más importantes de nuestro país. Al mismo tiempo, hemos podido aprehender la visión que sobre la política expresan connotados académicos. Ambos componentes del “Curso de Liderazgo Juvenil” organizado por la Corporación Proyect América nos han brindado una introducción completa a la vida política nacional. Pero también ha habido tiempo para el lado humano e interpersonal, a través de ejercicios y dinámicas que nos ayudaron a identificar nuestras virtudes y defectos y a conocer como grupo.

Proyecta Jóvenes nace por la necesidad de redescubrir y crear nuevos valores para la Concertación, que vayan en pos de dar un vuelvo en el sentido del ejercicio político. Hay que desplazar de nuestro quehacer público las viejas prácticas y cambiarlas por nuevos códigos, como la cooperación y la tolerancia a la diversidad ideológica, la creación de igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos y la utopía de una sociedad más justa y humana.

En resumidas cuentas, ha nacido la “comunidad Proyecta Jóvenes”. Jóvenes que comulgan con la epopeya de transformación social emprendida por la Concertación de Partidos por la Democracia, pero que, al mismo tiempo, se plantean la necesidad de un proyecto refundacional. Jóvenes cuya identidad se define a partir de la consolidación de nuestra democracia y de nuestro modelo de Estado social y democrático de derecho. Jóvenes cargados de ilusiones, pero también de inquietudes e inseguridades.

II.- Objetivos

La Concertación de Partidos por la Democracia ha sido la coalición política más exitosa en nuestra historia nacional. Sus dirigentes, militantes y adherentes han forjado un proyecto político que ha identificado a la mayoría de los chilenos desde el regreso a la democracia. Se ha transformado el modelo económico social, se han disminuido notablemente la pobreza y la indigencia, se han sentado las bases para un sistema de inclusión y protección social y se ha reformado el modelo político autoritario. En fin, se ha instalado a Chile en un sitial de respeto y admiración internacional.

No obstante lo anterior, las transformaciones sociales y generacionales operadas los últimos lustros han dado como resultado una nueva sociedad. Al mismo tiempo, el acomodamiento en el poder ha hecho perder en algunos cuadros el sentido de misión del proyecto político al que nos abocamos.

A partir de estas premisas, la comunidad “Proyecta Jóvenes” se constituye en un grupo generacional en que, en su totalidad, corresponde a la generación Post-Pinochet. Consolidada la transición pacífica a la democracia, surgen nuevas demandas sociales que exigen atención.

El objetivo principal de este grupo es crear un sello generacional, que sea capaz de distinguirse por sus nuevos postulados, que permita conectar a la clase política con la vida social. Se requiere una mayor sintonía de los partidos políticos con las nuevas conformaciones o asociaciones ciudadanas, no sólo aceptándolas o tolerándolas, sino que siendo parte de ellas, empatizando con sus demandas e incorporándolas a la actividad política. Se requiere crear igualdad de oportunidades, para que los jóvenes podamos hacer frente, con libertad y autonomía, a los desafíos que surgen de la sociedad del riesgo en que nos encontramos insertos. Se requiere dotar a las organizaciones políticas de mayor flexibilidad, para que sean capaces de adecuarse a la velocidad de los cambios sociales. Se requiere un mayor fortalecimiento de nuestras comunidades de base, nuestras organizaciones vecinales, sindicales y sociales. Se requiere que volvamos la vista hacia lo micro, hacia la política de proximidad, hacia los agentes más cercanos a las ciudadanas y ciudadanos, sin perjuicio de mantener los equilibrios macroeconómicos. Porque es posible y necesario pensar en grande, nos planteamos el imperativo de conseguir ambos objetivos, centralidad de lo micro y equilibrios en lo macro, simultáneamente.

Los valores centrales de nuestra organización se basan en la búsqueda permanente e incansable de la justicia social, para lograr una sociedad más equitativa, justa y solidaria. Nuestros desafíos se plantean en la necesidad de una real vinculación con las transformaciones sociales que vive el país. Transformaciones que, en buena medida, son fruto del desarrollo económico propiciado por la Concertación. Debemos formar parte de un movimiento para una nueva “ciudadanía”, una ciudadanía activa, que reivindique nuevas formas de ejercicio de la democracia. De esta manera el rol de las coaliciones y partidos políticos es más completo e integral, ya que inserta en un esfuerzo sostenido de transformación de la realidad.

La generación Post-Pinochet quiere comenzar a dar sus primeros pasos. Una luz de alerta la encendieron los “pingüinos” con sus movilizaciones. Ahora es el momento de sembrar esperanza en los jóvenes. Cargados de ideales y utopías. Esperanzas que no podemos defraudar. Para que podamos mirar al Chile del 2020 como la patria justa y solidaria que todos aspiramos a formar.

Se grudúan los ProyectaJóvenes

Este próximo jueves 10 de Enero a las 15.00 horas se llevará a cabo la graduación de la primera generación de alumnos del Curso de Formación Política PROYECTAJÓVENES. La ceremonia se llevará a cabo en la Cinemateca del Goethe-Institut situada en el primer piso de la sede de Proyectamérica (Esmeralda Nº 636, Parque Forestal).

A sido una enriquecedora experiencia tanto en el aspecto político como personal, ya que muchos de nosotros no tan sólo ganamos experiencia, habilidades y conocimiento, sino que también varios amigos, los que aún siendo tan distintos los unos con otros, seguiremos trabajando para lograr objetivos en común, ya sea generar una juventud distinta, responsable y crítica, así como construir un país comprometido con cada uno de sus habitantes.

Es importante la participación en esta ceremonia de todos y cada uno de aquellos jóvenes que han participado del curso en esta ceremonia, ya que este no es tan sólo el término de una etapa, sino el comienzo de una experiencia mucho más importante para todos nosotros.

Además existirá una segunda ceremonia de diplomación, organizada por la Universidad Alberto Hurtado para todos los estudiantes que cursaron los diplomados o cursos de la Escuela de Gobierno, que tendrá lugar el 16 de enero a las 19:00 horas. Cómo esa será una ceremonia abierta a estudiantes de distintos cursos, Proyectamérica ha querido compartir con ustedes un momento de especial de encuentro.

Alumnos de ProyectaJóvenes se reúnen con el ministro Viera-Gallo

En el marco de las actividades de su curso de formación política para jóvenes, PROYECTAJÓVENES, la Corporación Proyectamerica organizó un encuentro de los estudiantes con el Ministro Secretario General de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo.

La actividad, realizada en el Palacio de La Moneda, dio continuidad a una instancia de aproximación, ya iniciada en las clases del curso, de los jóvenes con políticos destacados de la Concertación y pertenecientes a diversas generaciones. En este contexto, casi 30 alumnos y alumnas de PROYECTAJÓVENES establecerieron un dialogo abierto de intercambio de experiencias y puntos de vista con el ministro Viera-Gallo.